martes, 29 de abril de 2008

“Face Off” (primera parte)

por Andrés Felipe Loaiza Colorado
Siempre me ha sido difícil decir una cosa y hacer otra, y no porque sea demasiado recto y bueno, sino porque me parece que no es posible contradecirse de forma tal que se evidencie una doble mora.

Entremos en materia. La Sociedad (me incluyo de los primeros en la lista) maneja una doble moral, que se evidencia en detalles que si uno analiza son desagradables.
Primero, parece inconcebible y hasta es contradictorio el hacer un reinado de belleza (y no tengo nada contra ellos, lo contrario, se ven hermosas) donde se invierten cantidades de dinero gigantescas y en pleno acto de coronación, las respuestas de las candidatas frente a la pregunta ¿Qué le gustaría que no existiera? Responden que “la pobreza”, “el sufrimiento de los niños”, y otro sartal de mentiras que de seguro no existirían si el dinero invertido en el evento se destinara a combatir dichos problemas. Repito y aclaro que no es nada en contra de los reinados, hermosas todas las reinas, lo que es contradictorio es que los preparadores hagan que estas niñas se aprendas esas respuesticas de cajón y que por dicha respuesta la niña sea la elegida, y que posterior a su elección sea ella la que se enorgullezca y hable de que su trabajo va a ser social, por todos los niños pobres del país (o del mundo en caso de Miss Universo, que a propósito no sé qué hacen).

No quiero traer cifras a este texto porque el objetivo no es denunciar a nadie, y además no sé ni he averiguado cuánto se invierte en una niña para que participe de la competencia; competencia que se ha convertido en una lucha por ver cuál dice más mentiras y de la que menos duden. Me explico.

Competencia de mentiras. Es cierto o no que todas, absolutamente todas dicen (léase sólo para el caso colombiano porque es lo que conozco y es donde vivo) que no tienen ni una cirugía encima, que “todo lo que ven es natural” y que jamás se harían nada porque “están conformes con sus cuerpos porque lo que importa es lo que va por dentro”. Aunque rectifico, alguna puede ser del todo natural, otra puede que no se haga nunca nada (por plata o por gusto), otra más a lo mejor esté conforme con lo que tiene, pero también es cierto que la mayoría son vanidosas y se ven gordas donde sólo hay un cuerpo perfecto. Y esto último lo digo con conocimiento de causa. Hace poco (en este 2008) una “amiguita” hermosa, preciosa … es que no tengo palabras para describirla, se hizo unas cirugías para corregir algunas partes de su cuerpo (entiéndase silicona para senos y corrección de nariz, que por cierto a mí me caería bien esta última). En realidad no sé qué busca, porque si antes era la envidia de algunas y el deleite de muchos como yo, ahora quedó tan hermosa que no parece humana, es un ángel…

Y así de seguro hay muchas, pero cuidado, que quede claro que no es ni crítica a las siliconas (que las miro y las admiro) ni mucho menos a los médicos que hacen mucho bien sobre todo a mujeres que a casusa de un cáncer perdieron los senos, parte esencial y de identificación de la mujer y su feminidad; ni tampoco crítica sin sentido, lo que realmente me parece incoherente es que se hable y se promulguen ciertos principios y deseos de acabar con ciertas realidades como la pobreza y el sufrimiento, pero no se emprenden acciones que acaben de raíz con la situación.
Muchos dirán que un reinado no acaba o promueve la situación, y tienen razón, pero si contamos que son más de 70 años llevando candidatas a Cartagena y con ellas el séquito de vírgenes acompañantes, de la mano de un muy alto presupuesto, entonces vemos que son muchas las oportunidades que podríamos crear en pro de buscar la belleza del no sufrimiento y de la no pobreza o miseria.

Con esto que escribo no va a pasar nada, el reinado no se va a acabar, ni mucho menos las siliconas se sacarán de mis amigas (menos mal), pero así desahogo mi rabia e impotencia (no sexual) contra la injusticia que no se puede arreglar, porque lastimosamente en estos casos, ¡la vida no debería ser así!