lunes, 3 de agosto de 2009

El Fracaso de un Entusiasmo


Por
Andrés Felipe Loaiza Colorado
loaizacolorado@gmail.com

Desde que tengo uso de razón la situación del país es complicada, hay muchos intereses en juego, los más ricos se aprovechan de los más pobres, el gobierno de turno no funciona, no se piensa a futuro… Nunca he tenido un momento donde se hable de bonanza, prosperidad o PAZ. En el desarrollo de políticas por encontrarla (no sabemos dónde y cuándo se perdió) se han emprendido suficientes caminos como para haberla hallado. Y en esa búsqueda diaria a veces se ve la luz de la esperanza, eso es Historia de un entusiasmo, un intento por encontrar la luz de la paz. Pero a lo mejor esa luz que vieron para conseguirla no fue más que la luz que ve quien va a encontrar una “guaca”, que se pierde y aparece entre horas, y si mientras no estuvo la luz se siguió caminando, a lo mejor cuando vuelve a aparecer ya estamos perdidos.

Laura Restrepo en su libro relata cómo el M19, siendo fiel a sus ideales de ayudar al pueblo, busca un acuerdo de paz, sin importar los obstáculos que se le presenten, como los atentados. Y no podemos olvidar que el M-19 era una guerrilla simpatizante, con ideologías, interesada en lo social y en el diálogo; querían un verdadero proceso de paz para ellos y para el pueblo colombiano; en cierta forma se ajustaban a las mismas razones o ideales que tenía el presidente Betancur, quien vivió la toma de Palacio de Justicia (1985) y los intentos de paz (a partir de 1984). No sabe uno si negar o enorgullecerse de este antioqueño (de Amagá), egresado bolivariano y que además ejerció el periodismo<1> . Quede claro que no niego su inteligencia y preparación, sino que no me cabe en la cabeza tanta inteligencia con errores históricos tan grandes y “al parecer” no obrados de mala fe.

Santo Tomás de Aquino decía: “cada pueblo tiene los gobernantes que se merece”, y Colombia ha sido muy mal merecedora de gobernantes reales. Así, para nuestra democracia hacen falta muchos elementos, en especial el respeto por el disenso y la oposición. En este punto hay una pregunta lógica en su respuesta: si no se respeta a quien disiente ¿qué puede pasarle a aquellos que denuncian las irregularidades cometidas? La lógica respuesta la sufrió Laura Restrepo, quien le tocó vivir en el exilio luego de ser aliada a un gobierno en busca de la paz.

En esta realidad tan corta de entusiasmos, textos como el de Laura Restrepo hacen que ciudadanos comunes como yo reafirmen su convicción de que el trabajo desde los más pobres ayudará a que no tengamos que alzarnos en armas –como el M19– para reclamar lo que por constitución y dignidad humana nos corresponde. Este libro construido con paciencia, años después muestra un trabajo serio e investigativo, cosa poco vista entre los periodistas hoy y que a mi modo de ver, es lo esencial para que la Historia de un entusiasmo no se convierta en el Fracaso de un entusiasmo.

Notas.
<1> Escribió en El Colombiano, La Defensa, Jerarquía, Semana, y llegó a ser director de El Siglo.

1 comentario:

Didier Alberto López dijo...

hola amigo!! me agrada mucho ver tus escritos...no eres el más (tal vez digo eso solo por envidia, jeje), pero tus ganas de meterte en los zapatos de los demás es una de tus fortalezas..creo que eres mejor escribiendo anécdotas!!- sigue adelante!! Didi